La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo ( UNCTAD ) ha destacado la vulnerabilidad de África a las perturbaciones económicas mundiales en su Informe sobre el desarrollo económico en África 2024. El informe, publicado en Ginebra, examina cómo las crisis pasadas, como el colapso financiero de 2008, la caída de los precios de los productos básicos en 2014 y la pandemia de COVID-19 , han intensificado la incertidumbre en las economías africanas. El informe subraya la necesidad de contar con redes comerciales regionales más sólidas para reducir la dependencia de los mercados externos, mejorar la estabilidad económica y mitigar el impacto de las perturbaciones mundiales.

En el informe se destaca la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) como un mecanismo clave con el potencial de generar 3,4 billones de dólares en beneficios económicos. Según la UNCTAD, la plena implementación de la AfCFTA, combinada con reformas políticas audaces e inversiones estratégicas, podría mejorar significativamente la resiliencia económica de África y crear nuevas oportunidades de crecimiento. La Secretaria General de la UNCTAD, Rebeca Grynspan, señaló los desafíos estructurales de África, incluidos los mercados globales volátiles, las elevadas cargas de deuda y las deficiencias de infraestructura, como barreras para el crecimiento sostenible.
“Estos desafíos también son una oportunidad para reconfigurar el futuro económico del continente”, afirmó Grynspan. “Con reformas audaces, inversiones y la plena implementación del AfCFTA, África puede resurgir más fuerte, más resiliente y más competitiva”. El informe presenta un marco que evalúa las vulnerabilidades de África en seis dimensiones clave. En el plano político, el continente ha experimentado 220 de los 492 intentos de golpe de Estado del mundo desde 1950, lo que refleja la inestabilidad de la gobernanza.
En términos económicos, casi la mitad de las naciones africanas tenían ratios deuda/PIB superiores al 60% en 2023, y muchas destinaban más recursos al servicio de la deuda que a sectores esenciales como la salud y la educación. En términos demográficos, el rápido crecimiento de la población y las presiones migratorias añaden complejidad a la planificación económica. La dependencia energética es otro problema crítico: más del 50% del suministro energético de África todavía deriva de combustibles fósiles, lo que limita el avance de la región hacia una transición energética sostenible.
En términos de tecnología, persisten las brechas digitales, lo que deja a muchas economías sin preparación para innovaciones disruptivas. Además, las vulnerabilidades relacionadas con el clima siguen siendo graves: en 2022, los fenómenos meteorológicos extremos afectarán a 110 millones de personas y causarán daños por valor de 8.500 millones de dólares. La UNCTAD advierte que estas vulnerabilidades están interconectadas y exacerban la inestabilidad económica en todo el continente. El informe pide enfoques de políticas integradas que aborden estos desafíos de manera holística, y hace hincapié en la necesidad de estrategias regionales coordinadas para fortalecer la resiliencia económica de África . – Por MENA Newswire News Desk.
